Septiembre 05, 2005

V Expediciòn al Gran Saposoa

Expedición ubica dos miradores de carácter militar y ceremonial. Analizan muestras de la flora para conocer más detalles de este pueblo.

 

El explorador Sean Savoy regresó a Lima luego de haberse internado en la selva de San Martín por casi un mes, en lo que ha sido la quinta expedición organizada por la Andean Explorers Foundation hacia la ciudadela preínca del Gran Saposoa. A sus 32 años, Savoy encabezó un grupo de más de cincuenta personas, entre arqueólogos, científicos y miembros de la policía, para emprender la ruta que habría seguido el inca Túpac Yupanqui hasta llegar a la capital del imperio chachapoyas, que habría ocupado unos 150 kilómetros cuadrados, hace más de 500 años.

 

 

Los expedicionarios han encontrado vestigios de un nuevo asentamiento humano, el más alto hallado hasta el momento, que se suma a otros cincoencontrados en años anteriores. El nuevo recinto ha sido bautizado como Alta Pirka, especie de avenida de unos 60 metros de ancho con dos pircas o muros, y típicas casas chachapoyas (circulares) a ambos lados. También se halló una cabeza clava sobre una estructura de carácter jerárquico, que viene a ser la quinta que se observa. "En la zona de Tres Ríos hemos visto un mirador de carácter militar, justo en el límite del Gran Saposoa, y otro de carácter ceremonial", dice Sean Savoy, quien luego de acompañar varios años a su padre, Gene, continúa las exploraciones en la zona. Alta Pirka se suma así a Las Cruces, Las Torres, Cedrobamba, Monte Unión y Tres Ríos.

 

 

Savoy asegura que en esta última expedición se ha hecho un trabajo más técnico, en comparación a los anteriores viajes, debido a la elaboración de mapas con ayuda de GPS para detallar la ubicación y distribución de los hallazgos. Se han realizado, además, dibujos proyectados de las casas al interior de la ciudadela Tres Ríos.

 

  

Todo esto gracias al apoyo de arquitectos que también se trasladaron al lugar, entre ellos el alemán Rudiger Merz. "La cultura Chachapoyas es nueva para mí. Hay una gran cantidad de muros cubiertos por maleza aún, pero el viaje ha servido para elaborar dibujos que ahora pondremos en gran escala", contó Merz.

 

NO SOLO RUINAS

 

Pero no solo se ha encontrado vestigios arqueológicos, similares a los de Kuélap, sino también valiosas especies de la flora y fauna como la uña de gato y el oso de anteojos. Precisamente serán las muestras de plantas recogidas las que ayudarán a determinar algunas cifras.

 

Por ejemplo, ¿cuántas personas vivieron en el Gran Saposoa? Según Savoy, se calcula que hay unas 120 mil hectáreas de cultivo y, de acuerdo con las características de las plantas, se podrá conocer cuántas personas se tuvo que alimentar. Se dice que entre 30 mil y 40 mil incas llegaron a estas tierras con el afán de conquistarlas.

 

Sobre la importancia de esta última expedición, señala Savoy que luego de haber encontrado los principales sitios urbanos, ahora se ha llegado al límite de la zona, con lo que podría culminar la fase exploratoria para dar paso, previa autorización del INC, a excavaciones.

 

Para el arqueólogo Esteban García, del INC-San Martín, que también participó en este viaje, el Gran Saposoa tiene la trascendencia suficiente para ser reconocido como un complejo arqueológico de categoría A, al igual que Machu Picchu o Chan Chan. "Incluso puede ser hasta más importante, porque tiene componentes culturales y naturales", consideró.

 

 

Trasladarse de Lima al lugar puede demorar unas 28 horas. Hay que pasar por Trujillo, Cajamarca y Bolívar, una localidad de la sierra de La Libertad. Desde este último punto, solo hay tres horas de viaje en mula. Una verdadera aventura que, sin duda, está ayudando a revelar el misterio de los chachapoyas.

 

Depredan unos cuarentan santuarios

 

Lamentablemente esta expedición ha servido también para alertar a las autoridades sobre el grave atentado que sufre este lugar. "Es muy triste ir a la zona con arqueólogos, científicos, arquitectos y estudiantes para ser testigos de que unos cuarenta mausoleos están saqueados. Hemos visto huellas de picos, palas y barretas. Incluso, en la zona de Las Cruces, donde en 1990 observamos una cabeza clava, nos dimos con la sorpresa de que esta pieza ya no está y en su lugar han dejado una piedra", comentó Savoy.

 

Para el arqueólogo Esteban García, del INC-San Martín, personas ajenas estarían contratando a lugareños para que saqueen la zona.

 

Incluso, Alfonso Seoane, también miembro de la fundación, asegura haber identificado a seudooperadores de turismo que llevan visitantes, pese a que está prohibido por ahora. Por esta razón, Sean Savoy pide al Gobierno que el lugar sea declarado zona protegida o parque natural.

 

Enfoque: No destruyamos nuestro pasado

 

La denuncia de saqueos que ha hecho la expedición liderada por Sean Savoy nos obliga a reflexionar sobre lo que se ha avanzado en educación y específicamente en preservación del patrimonio.

 

Lamentablemente es poco lo que se ha hecho en este campo. Tal como pasó en Chan Chan o en Huaca Rajada, por mencionar solo dos grandes zonas arqueológicas, es la misma población la que se dedica a saquear las huacas con la esperanza de encontrar tesoros. En ese afán, no miden el daño que causan a la tarea de reconstruir nuestro pasado.

 

Creemos que la situación es reversible, pero el proceso debe comenzar en las casas y escuelas. Los pueblos no solo no deben dañar los vestigios antiguos, sino también aprender a protegerlos y rescatarlos del anonimato.

 

Qué se viene

 

Arqueólogos del INC han recuperado ceramios y textiles abandonados por los huaqueros. Parte de los objetos recogidos, como hachas y mantos, será exhibido dentro de unos meses en el Museo de Moyobamba.

 

La Andean Explorers Foundation tiene interés en realizar excavaciones en la zona en coordinación con el INC. Esta labor podría comenzar el próximo año.

Posted by Gran Saposoa at 04:55:11 | Permanent Link | Comments (1) |

Febrero 25, 2005

Guestbook

http://boards.melodysoft.com/SaposoaVollbioGmbH/

(ES)Queridos lectores,amigos , investigadores, saposoinos en este foro deseo que se debatan  realmente temas interesantes  y enriquecedores todo lo concerniente a nuestra ciudad ,como sobre el Gran Saposoa .

 

(D)Achtung!! Stellen Sie hier Ihr Land.

 

Saposoa Vollbio GmbH 

Administrador

Omar Ruiz
Posted by Gran Saposoa at 21:15:53 | Permanent Link | Comments (0) |

Febrero 21, 2005

Foro

http://gbooks2.melodysoft.com/app?ID=SaposoaVollbioGmbH

Queridos lectores,amigos , investigadores, saposoinos en este foro deseo que se debatan  realmente temas interesantes  y enriquecedores todo lo concerniente a nuestra ciudad ,como sobre el Gran Saposoa.

 

Saposoa Vollbio GmbH 

Administrador

Omar Ruiz

 

Posted by Gran Saposoa at 21:14:40 | Permanent Link | Comments (1) |

Entrega de material arqueológico

PRESIDENTE DE LA REGIÓN SAN MARTÍN, RECIBIO MATERIAL ARQUEOLÓGICO DE LA CIUDADELA LA GRAN SAPOSOA

 

En el marco de la celebración del Día Internacional del Museo, el Presidente Regional Max Ramírez García recepcionó material arqueológico de la antigua Ciudadela de La Gran Saposoa, que fue entregado por el Arqueólogo Miguel Cornejo García, director de la Escuela de Arqueología de la Universidad Ncional de Trujillo.

 

El Arqueólogo Miguel Cornejo García explicó en su discurso que la selva peruana siempre fue un banco de recursos arqueológicos para el país, mencionando que el material entregado al Museo Regional quedará en la región San Martín.

 

Asimismo el Presidente Regional Max Ramírez García, anunció que se asignará un presupuesto a la Dirección Regional de Cultura, para la conservación de estos restos arqueológicos, declarando así Patrimonio Cultural de San Martín los restos arqueológicos de la Ciudadela de la Gran Saposoa.

Posted by Gran Saposoa at 20:54:46 | Permanent Link | Comments (1) |

Sean Savoy Ontoneda -Gran Saposoa 2004

La Saga  de  SAVOY

 

Sean, el hijo de Gene, descubre importantes vestigios arqueológicos en Chachapoyas.

 

 

ENTRE el fango, el barro y la maleza, nuestro pasado. Un complejo arqueológico de la Cultura Chachapoya de aproximadamente 120 km2 fue descubierto por un grupo liderado por Sean Savoy Ontaneda.

 

El hijo del curtido explorador Gene Savoy (inspirador del personaje cinematográfico Indiana Jones y descubridor de la ciudadela de Vilcabamba, del Gran Pajatén, el Gran Vilaya -ambas en Chachapoyas- y capitán de una balsa de totora que partió de la costa del Perú rumbo a Centroamérica) partió de Lima el 19 de julio pasado acompañado por un grupo de 15 científicos y expertos donde destacan los arqueólogos Miguel Cornejo García -codirector del proyecto- y Alberto Bueno de la Universidad de San Marcos y Alfonso Seoane -director de comunicaciones de la exploración-.

 

Una vez en Cajamarca, cambiaron de bus y luego de 28 horas sobre la incómoda trocha llegaron a la ciudad de Bolívar donde se unieron arrieros y macheteros para sumar 40 personas. Este grupo, más de 50 acémilas de carga y de silla tardaron 7 horas en cruzar el nevado de Cajamarquilla y llegar al primer campamento en las lagunas de Yonán a 3,600 m.s.n.m. Al día siguiente, sorteando el ichu y el barro hasta las rodillas, siguieron durante 2 horas pegados a la ribera del río Yonán para alcanzar una nítida línea verde que cruzaron sin miedo. Ya en la selva y luego de 4 horas de camino llegaron a Pampa Hermosa (ver mapa). Seis días atrás habían partido de Lima y aquí estarían 5 días, mientras comisionados exploraban la zona y construían un sendero a punta de machete.

 

La región no era nueva para ellos. Gene Savoy había trabajado en ella más de 40 años. Durante los últimos 5 años miembros de la Andean Explorers Foundation habían realizado diversas incursiones de investigación. En ese lustro habían invertido unos 800 mil dólares. En el 2003 habían presentado un informe de 400 páginas al INC para recibir el permiso para la expedición arqueológica- científica. Era la primera excursión en la que Sean viajaba sin su padre y tenía el liderazgo absoluto. Era el viaje definitivo a la zona del Gran Saposoa: todas las sospechas deberían convertirse en certezas.

 

De Pampa Hermosa siguieron por la ribera Huabayacu hasta El Naranjo, donde permanecieron 9 días. En esta cuenca ribereña, no era cuestión de caminar solamente. Había que subir y bajar mientras se cortaba el agreste follaje. Pero valía la pena pues ya estaban en medio del centro arqueológico más antiguo y grande de la cultura Chachapoya.

 

Hablamos de cinco ciudadelas (Mapa de Ubicación) de piedra caliza labrada (puntos B, C, Q, N y O en el mapa) de forma circular donde destacan casas, terrazas, acueductos, canales, murallas y avenidas. Como se sabe, los Incas habían conquistado a los Chachapoyas en el año 1470 d.C. Pero esta metrópoli llamada ahora el Gran Saposoa correspondía a los años 700 y 800 d.C. Y por los caminos encontrados se deduce que era el núcleo del complejo arquitectónico, pues fueron usados para establecer contacto con la sierra y, paradojas de la historia, ser conquistados por los Incas. Su presencia está comprobada por el campamento real encontrado en Pampa Hermosa. Según los arqueólogos Cornejo y Bueno, existen pruebas arquitectónicas irrefutables de la presencia del Inca Túpac Yupanqui y su séquito de soldados y mujeres.

 

Luego de 25 días, los expedicionarios emprendieron el camino de regreso. Lo que hace muchos años se había iniciado como la búsqueda de Cajamarquilla (una de las 7 ciudades perdidas de los Chachapoyas según el Inca Garcilaso de la Vega) se transformó en la confirmación de la existencia de una alta cultura en la selva y la presencia inca en el lugar. Hechos que deberían reformular muchas certezas de la historia prehispánica y que a nivel arqueológico enfrenta a las autoridades del gobierno regional y central al reto de preservarla, estudiarla y luego abrirla al turismo -se estima que esto podría pasar en unos 30 años- aprendiendo de los errores cometidos con Machu Picchu- un conjunto habitacional al lado de esta metrópoli-.

 

Fuente:

Revista Caretas 2004 Ed. 1837

 

Posted by Gran Saposoa at 20:05:05 | Permanent Link | Comments (2) |

Gene Savoy

Gene Savoy

 

"Voy a explorar hasta que el cuerpo me lo permita"

 

Hace más de 40 años que hace expediciones en nuestro país, y a él se le deben innumerables descubrimientos, desde Vilcabamba hasta los emplazamientos del misterioso reino Chachapoya, y de lo que podría ser el mítico El Dorado. En estos tiempos de tecnología que mira al futuro, sus expediciones son un viaje a nuestro pasado histórico.

 

Todo empezó con un documental espectacular en Discovery Channel, de esos que a uno lo dejan pegado a la pantalla aun cuando es de madrugada y el sueño arrecia. Esta vez, el escenario eran las selvas de San Martín (Provincia del Huallaga, Ciudad de Saposoa) y Amazonas, en el oriente peruano. El personaje, una suerte de Indiana Jones con bigotes y menos parafernalia, y los hallazgos, impensables momias en lo alto de las montañas, numerosas edificaciones que la densa vegetación había ocultado por siglos y un pasado totalmente organizado, administrado y misteriosamente desaparecido.

 

El líder de la expedición y su equipo estaban una vez más en el mundo de los chachapoyas y buscaban demostrar no sólo que el gobierno inca conquistó la selva húmeda del Antisuyo, sino que el ansiado y escurridizo El Dorado existió y se esconde entre neblinas, marañas y leyendas. Acostumbrados como estamos a la totalmente válida importancia de Machu Picchu, Chanchán o Sipán, es imposible no quedarse boquiabierto al constatar el espectacular desarrollo de los chachapoyas, algunos de cuyos emplazamientos han sido descubiertos hace apenas algunos años; entre ellos, por ejemplo, el Gran Saposoa, un complejo prehispánico con más de 500 edificaciones levantadas en una zona agreste y de muy difícil acceso. ¿Cómo hicieron? A sus 74 años, Gene Savoy, el protagonista del documental e incansable explorador, sigue buscando ésa y muchas otras respuestas.

 

 

Numerosas expediciones

 

 

Llegué al Perú en 1957, como camarógrafo encargado de filmar una expedición arqueológica en la zona este del Perú, pero mi interés en las culturas americanas comenzó mucho antes. Fui miembro de la Sociedad Arqueológica de Oregón, y aunque hasta ese momento había sido un hobby, mi background en historia precolombina hizo que me interesara en culturas mesoamericanas y peruanas, en particular la incaica, y especialmente la de los últimos incas en el refugio de Vilcabamba, cuando se rebelaron contra los invasores españoles.

 

Era joven cuando llegué al Perú, sólo tenía 30 años, y después de anunciar mis planes de explorar, recibí interés del mundo entero. No quise ser un arqueólogo profesional y limitarme a trabajar para universidades o instituciones. Quería librarme de restricciones académicas. No es que me oponga a la academia, simplemente quería hacer mis propios estudios e investigaciones como persona privada, conduciendo exploraciones free lance. Sin embargo, requería ser entrenado por profesionales, por lo que decidí estudiar privadamente con arqueólogos que gustaran de mis ideas, que eran consideradas revolucionarias en esa época, explica el famoso explorador norteamericano, responsable de innumerables expediciones por tierra y mar (su embarcación de caña construida en el Sima del Callao, La Serpiente Emplumada, ha salido en varias travesías para probar, entre otras cosas, la posibilidad de contacto entre incas y aztecas) y autor de más de dos docenas de libros.

 

¿A qué ideas se refiere con revolucionarias?

 

Yo estaba convencido de que la selva del este en algún momento había sido escenario de varias culturas. En segundo lugar, que mientras uno más avance hacia el Este, más antiguas son las culturas que encuentra. Esta idea la saqué de los escritos de Julio C. Tello, gran arqueólogo peruano. Así que tomé la exploración como una especialidad mía, como una rama de la arqueología acentuada en un interés por la investigación histórica. Muchas personas me ayudaron e influyeron en este camino, entre ellas el ex presidente Belaunde: todavía recuerdo las largas charlas en Palacio en torno a la arquitectura preínca, por ejemplo.

 

¿Con esas teorías empiezan sus primeros hallazgos?

 

Mi interés en los últimos días de los incas, bajo Manco II y sus hijos, estaba basado en la idea de que Machu Picchu no se adecuaba a los requerimientos de lo que debía ser Vilcabamba. De acuerdo a mi investigación, los soldados españoles que la habían ocupado describieron su topografía como una pampa plana en las profundidades de los bosques al noroeste del Cusco, a varias leguas de distancia. Hubo otras fuentes históricas que la ubicaron en una pampa con 400 edificios. En todo caso, tomé mi primera expedición dentro de Vilcabamba en busca de la ciudad perdida el 1º de julio de 1964, que estuvo seguida por dos expediciones en 1965: el redescubrimiento de Vilcabamba, nuestro primer hallazgo, fue el resultado de una exploración exhaustiva en un periodo de 90 días, utilizando hasta 100 jornaleros expertos en montaña.

 

¿Redescubrimiento o hallazgo?

 

Lo que pasa es que Hiram Bingham había visitado el lugar en 1911, pero desafortunadamente no tenía el tiempo o los registros históricos para saber en qué lugares buscar. Su estadía en el lugar fue sólo de un día, más o menos. Sin embargo, su viaje me ayudó en mi propia expedición, aun cuando no encontró Vilcabamba, que estaba cubierta por siglos de gruesa vegetación. Fue una tarea difícil que casi me costó la vida, pero tuvimos éxito en encontrar el lugar histórico del bosque.

 

¿Tan riesgosas son estas expediciones que lo pusieron en peligro?

 

Esta primera expedición me enseñó que encontrar restos arqueológicos en la montaña es una especialidad. Requiere un trabajo de equipo y demanda tener confianza en la guía de los cargadores, los jornaleros y los militares del área. Tus mejores amigos son tus trabajadores: sin su entusiasmo y apoyo estás perdido.

 

Desde esa época hablaba usted de la ciudad perdida

 

Es que lo que encontramos originalmente en la profundidad de la selva húmeda reforzó mi teoría de que esto no era territorio desconocido para la gente precolombina en el Perú. Lamentablemente, la presencia terrorista nos obligó a renunciar a la expedición de Vilcabamba, por lo que decidí conducir la primera exploración en busca de otros restos en la Selva, específicamente en el legendario El Dorado.

 

Más que un mito

 

Ahí empieza entonces la saga de El Dorado

 

Sí. La historia registra que los jefes chachapoyas, prisioneros de Manco II, intentaron persuadirlo de escapar al norte, a Chachapoyas, donde podrían defenderse contra los españoles en un lugar llamado Rebantuj, una fortaleza que se supone era el lugar conocido como Kuélap. Habíamos escuchado rumores de que había unas ruinas desconocidas en el Pajatén, descubiertas por unos granjeros de Pataz. Un amigo, cazador de Huamachuco, me dijo que él en algún momento había tropezado con unas ruinas en 1963 la misma fecha de aquellas ruinas reportadas por los granjeros de Pataz. Estas ruinas se parecían a los restos arqueológicos de los chachapoyas, así es que iniciamos la búsqueda. Algún tiempo después reportamos este hallazgo a la prensa mundial y, apoyados en estos descubrimientos, exploramos el Amazonas desde 1965 hasta 1970, reportando un gran número de ruinas, cerca de cuarenta.

 

Pero ha habido búsquedas de El Dorado en otros países. Es decir, ¿por qué considera que estuvo en Perú?

 

Yo ya había intentado ubicarlo en Brasil, México, Venezuela, Colombia y Mesoamérica sin hallar nada, pero en 1984 me convencí de que sólo podría ser encontrado aquí. Otros hicieron búsquedas anteriores que concentraron sus esfuerzos en bosques bajos, pero ninguno buscó en los bosques altos, como yo hice en mi investigación, así que esto dio una nueva luz sobre la leyenda de El Dorado. Y lo que hemos descubierto en Gran Vilaya (1985) y Gran Saposoa (1999) son los restos de un vasto imperio: templos, fortalezas, centros administrativos, asentamientos agrícolas, pistas de piedra y ciudades como nunca han sido encontradas anteriormente en el Perú.

 

Pero también podría ser, efectivamente, una leyenda

 

Si El Dorado fuera meramente mítico, ¿por qué tantas personas se dedicarían a buscarlo con tanto ahínco? La historia escrita y oral relacionada a El Dorado es muy extensa para relegarla a la categoría de leyenda. Lo que hemos descubierto en los pasados 40 años concuerda con las historias de su existencia. Ahora me parece que el legendario El Dorado está de alguna manera relacionado al vasto imperio del reino chachapoya, el cual alcanzó su cenit poco después de la conquista de los españoles en Perú. Nuestro propósito es incrementar el cuerpo de información histórica, al mismo tiempo que nos tomamos la enorme tarea de cambiar las leyendas a hechos.

 

¿Y qué material utilizó como base histórica?

 

Usé como guía los escritos de Garcilaso de la Vega, quien escribió sobre la conquista de las siete grandes ciudades chachapoyas por el inca Túpac Yupanqui, en 1475. Garcilaso, por su parte, utilizó los manuscritos perdidos de Blas Valera, en los que se escribía sobre Chachapoyas. Con la ayuda de estos trabajos, creo que las principales ciudades de este pueblo fueron encontradas en la Amazonía, hacia el Este. Esta conjetura ha sido probada como correcta.

 

Habla de un vasto imperio

 

Creemos haber identificado las siete ciudades legendarias referidas por Garcilaso como Pias, Conturmarca, Cajamarquilla, Papamarca, Raimipampa, Suta y Llauantu. Pensamos que las tres primeras están en la zona arqueológica de San Martín oeste; Pias, conocido como Gran Pajatén, localizado hacia el sur, en el valle del río Abiseo; Conturmarca, hasta ahora sin nombre, localizada en el valle del Tepna, al norte de Pajatén (explorada en 1999 y reportada al INC en el 2000); y Cajamarquilla, conocida como Gran Saposoa y que descubrimos también en el 2000.

 

Se enfrentó, entonces, a teorías que señalaban lo contrario

 

No hay duda de que Vilcabamba desafiaba las teorías existentes. Pero los arqueólogos han probado nuestros hallazgos en Chachapoyas, aunque aún hay muchos, muchísimos más lugares que explorar.

 

¿Cuál es la importancia histórica?

 

Hay muchas; entre ellas la posibilidad de entender cómo emergieron los chachapoyas y otras culturas preíncas que se desarrollaron en la selva peruana, cómo fue su relación con el medio ambiente, en condiciones climáticas y de terreno muy difíciles. Toda esta información va a permitir analizar en retroceso y tal vez, alcanzar luces sobre el desarrollo de civilizaciones prehistóricas peruanas. Hemos acumulado un gran número de sitios arqueológicos que ahora están marcados en mapas, y es nuestra meta trabajar en el futuro junto a arqueólogos peruanos profesionales y otros expertos.

 

El arte de explorar

 

Planear una exploración requiere un planeamiento cuidadoso, que empieza por saber restringir el área a explorar. Buen equipo, comida e implementos médicos son fundamentales. Transporte y logística también juegan su parte. La selección del personal es importante y tener la ropa adecuada, también. Nosotros no llevamos peso muerto, sino gente profesional, como escaladores de montaña, fotógrafos, geógrafos, cartógrafos y arqueólogos. Hay que estudiar las condiciones del clima y se debe llevar animales de carga y para montar. Se necesitan hombres expertos con el machete para abrir camino, guiadores de mulas y cargadores. ¡La lista es larga!.

 

¿Y el éxito de qué depende?

 

Creo que básicamente del buen planeamiento y preparación. Las expediciones que yo he dirigido requieren muchos meses, incluso años de planeación.

 

¿Cómo logra el financiamiento?

 

La ayuda a la Fundación de los Exploradores de los Andes, la ONG que fundé y cuya sede está en Reno, Nevada, es obtenida a través de membresías y donaciones individuales, privadas y públicas, que deseen participar, así como de lo recolectado a través de la venta de mis libros o de las colaboraciones de directores de películas, que van hacia el costo de la expedición. Mis exploraciones no son turísticas y nadie recibe una remuneración por nuestros esfuerzos, porque somos voluntarios, salvo lo que hay que pagar a trabajadores peruanos, especialistas, costos de licencia, etcétera. También hemos recibido el valioso apoyo de entidades peruanas como la Policía Nacional, el Ejército y la Marina.

 

Se dice que esta clase de hallazgos deben ser mantenidos en reserva hasta que el gobierno destine fondos para su protección.

 

De más está decir que los numerosos hallazgos en el área de Gran Saposoa deben ser reconocidos y protegidos bajo la ley. Restaurar estos maravillosos lugares podría, a futuro, convertirlos en una importante atracción para los turistas. La excavación de Las Cruces por arqueólogos peruanos en julio y agosto del 2001, en uno de los muchos lugares del área que provisionalmente hemos llamado Gran Saposoa, representa sólo el comienzo de la recuperación y proceso de restauración de la exploración actual del programa en San Martín.

 

¿Y respecto a los saqueadores?

 

Lamentablemente, las exploraciones clandestinas por personas aventureras y seudoexploradores son comunes, y deben ser desalentadas para evitar saquear las tumbas y la destrucción al azar de lugares históricos y arqueológicos. Desafortunadamente, un gran número de daños y pérdidas ya se han dado en gran parte de la región.

 

También suelen ser comunes las pugnas y rivalidades entre la gente vinculada a las exploraciones

 

Yo he trabajado con gran cantidad de estupendos profesionales peruanos, de diversas áreas, con quienes hemos compartido objetivos comunes; pero también debo decir que a través de los años nos hemos encontrado con un grado de fanatismo, celos y discriminación en lo que se refiere al campo de exploración, debido a lo que puede ser determinado como conservacionismo académico o científico. Muchos académicos consideran, en el mejor interés de la arqueología, el no anunciar públicamente los nuevos hallazgos por miedo a que la notoriedad promueva los saqueos.

 

Desafortunadamente, el negocio del saqueo es un problema de muchos años. La Fundación de los Exploradores de los Andes no apoya o alienta esas actividades ilícitas, pero estamos conscientes de que los saqueadores van a encontrar maneras de continuar con su negocio, sin importarles las buenas intenciones de aquellos que desean dejarlas como un secreto. Por esta razón es de incumbencia del explorador, en colaboración con el gobierno y las autoridades científicas, informar al público para que ellos mismos se puedan interesar en aprender, estudiar y proteger su propio legado arqueológico. Cuando el público está informado, el gobierno está obligado a declarar estos lugares como áreas protegidas y la comunidad científica está comprometida a buscar fondos para su estudio y preservación. Para citar a Colin Renfrew, profesor de Arqueología y director del McDonald Institute of Archaeological Research en la Universidad de Cambridge: "Si vamos a destapar los secretos de la montaña del este, nuevos métodos y filosofías son necesarias, así como una visión más amplia del mundo".

 

 

Según entiendo, el premio El Gran Dorado es otorgado por el gobierno de San Martín en Lima. Planeo recibirlo con humildad y gratitud, ya que esto es un gran honor para mí. Si el gobierno peruano y el pueblo lo desean, continuaremos trabajando en el Perú, que es lo que nosotros deseamos.

 

¿La edad empieza a ser impedimento?

 

Trato de mantenerme saludable y en buena condición física. Voy a explorar hasta que el cuerpo me lo permita; pero para ser honesto, la exploración es lo que me mantiene joven, y hago un esfuerzo por alentar a exploradores nuevos a continuar el trabajo.

 

Posted by Gran Saposoa at 16:21:34 | Permanent Link | Comments (4) |

Gran Saposoa: 2003

 

 

Un REINO OCULTO EN LA SELVA que necesita urgentes medidas para no desaparecer

 

Siempre he estado interesado en el turismo de aventura. Por tal motivo, visité la zona de Chachapoyas para conocer más sobre esta cultura. Buscando información conseguí un artículo publicado en el diario El Comercio, en el cual se mencionaba a una de las dos expediciones encabezadas por arqueólogos extranjeros y nacionales que habían llegado a Saposoa.

 

Siendo esta región bastante inhóspita y no habiéndose registrado ninguna otra expedición más a dicha zona encabezada por peruanos no profesionales de la arqueología, decidimos contactarnos con los guías que habían acompañado a los mencionados arqueólogos, procediendo a planificar y organizar esta primera expedición de peruanos aventureros hacia dicho destino.

 

Fue muy valiosa la información que proporcionaron los arrieros de la zona a nuestro guía de Chachapoyas Martín Chumbe, con el cual habíamos realizado varias expediciones, ya que debíamos cubrir aspectos fundamentales para la programación, tales como condiciones actuales de la zona, contactos con la Policía Nacional del Perú para recabar información adicional.

 

 

Expedición de la aventura

 

La información previa resultó sumamente valiosa, por cuanto de sus resultados nos permitió definir, armados de mapas, la ruta a seguir, la logística necesaria; los planes de contingencia frente a cualquier posible eventualidad y el tiempo que nos tomaría instalar el campamento base, con el fin de iniciar la penetración hacia las zonas arqueológicas.

 

La expedición duró 15 días desde nuestra salida de Lima: fuimos un total de 12 personas, incluyendo a nuestro guía y cinco arrieros. Dos de nuestras intrépidas compañeras eran mujeres. Para sobrevivir tantos días en la selva resulta imperativo y necesario que te sobren ganas, junto con el deseo de alcanzar los objetivos, disfrutar de la aventura, compartir con el equipo riesgos medianamente cuantificados, ya que los imponderables siempre están presentes y sentir un gran orgullo por nuestros antepasados, por nuestra historia y en general, por el patrimonio cultural de nuestro país.

 

Durante todo el recorrido siempre estuvo presente el compañerismo, el buen humor y principalmente la majestuosidad del lugar, que para todos los que compartimos esta expedición será algo inolvidable.

 

Inclemente lluvia

 

Cuando hicimos la planificación del viaje habíamos descontado que la época escogida correspondía a una temporada seca, sin embargo, el clima nos jugó una mala pasada, porque todos los días tuvimos lluvia, inclusive algunos días la inclemencia del clima fue de tal magnitud que no nos permitió siquiera armar nuestras carpas, lo que nos obligó a tener que dormir apretujados en la cabaña de un poblador de la zona en la cual almacenaba cecina (carne seca de vacuno), que aromatizó nuestros cortos sueños.

 

Nuestras larguísimas caminatas sobre barro y las caídas y golpes constantes retrasaban nuestra marcha, incrementando la fatiga. Permanentemente mantuvimos nuestra ropa y botas mojadas. Inclusive para las 16 mulas que nos acompañaban las dificultades del camino se hacían evidentes, a tal magnitud que una de ellas no pudo controlar sus pasos y se desbarrancó, lo que nos provocó mayores retrasos de los que ya habíamos acumulado.

 

Resulta importante señalar también que la lluvia y la neblina impidieron que disfrutáramos en forma integral de los paisajes, de la variedad de aves existentes y en general de toda esta impresionante belleza natural. No obstante ello, la impresionante gama de verdes que se podía observar y admirar, superaban cualquier carta de color imaginable.

 

En las noches despejadas, gozamos de un cielo cubierto de estrellas que daban un marco muy especial, casi místico, previo a nuestro diario reposo nocturno.

 

Lo que más impresión nos causó fue el hallazgo de la momia de un niño, muy bien conservada, cuyos dientes estaban prácticamente intactos, al igual que los huacos que se encontraban a su alrededor.

 

Al artículo que se publicó en el diario El Comercio, del que nos hemos referido al inicio de esta narración, lo titularon "Un reino oculto en la selva" y, efectivamente, eso fue lo que pudimos observar. Las construcciones se encuentran edificadas en lo más alto de las montañas, lo que hace el acceso muy complicado y peligroso. Recuerdo haber leído en algún reportaje que a los pobladores de la Cultura Chachapoyas los llamaron por esta razón "Los hombres de las nubes", y es que efectivamente, las construcciones se encuentran en un nivel intermedio entre la espesura de la selva y la neblina que se alza sobre ellas.

 

Necesaria conservación

 

En general, los restos arqueológicos se encontraban medianamente conservados, sin embargo, los mausoleos estaban saqueados. Por otro lado, aquellas construcciones que ya no están protegidas por la vegetación, empiezan a acusar la inclemencia del clima. Por la permanente humedad que existe en la zona, algunas paredes han empezado a colapsar y a perder su color original. Gran parte de la ciudadela aún se encuentra cubierta por la espesa y frondosa vegetación, requiriéndose de un gran presupuesto y  de personal especializado para empezar a trabajar para descubrirla y preservarla, de manera que pueda convertirse en un verdadero atractivo turístico, sin perder de vista que la investigación científica que se vaya realizando en dicho proceso, pueda ir descubriendo los usos, costumbres, organización, aspectos arquitectónicos, etc., que servirán para conocer más nuestro impresionante pasado histórico.

 

Lamentablemente, la escasez de recursos con que cuenta el INC impide que su labor tenga un alcance más efectivo, ya que resulta muy difícil que sin los necesarios recursos económicos pueda cumplir con una labor de la magnitud que El Gran Saposoa necesita. Por tal  circunstancia considero que el apoyo privado de organizaciones nacionales y extranjeras, bien gestionadas y mantenidas, podrían ayudar a que no se siga perdiendo nuestro valioso patrimonio cultural.

 

En la actualidad, sin darse cuenta del daño que están haciendo con la destrucción y saqueo despiadado, los huaqueros distorsionan y alejan día a día la posibilidad de que en el futuro cercano la investigación científica arroje mayores luces sobre nuestro pasado.

 

Estas personas, al romper y destruir, están acabando con la posibilidad de que se realicen estudios integrales de esta valiosa, luchadora e indescriptible civilización.

 

Expedición El Gran Saposoa

 

Ruta: Trujillo – Cajamarca – Bolívar – Yonán – Pampa Hermosa – Tres Cruces.

 

Apoyemos al Instituto Nacional de Cultura (INC) para que con la inversión privada, preservemos nuestro grandioso patrimonio cultural que se encuentra hoy, en muchos casos, en estado de abandono por falta de recursos.

 

Fuente de Infomación

Autor : Eduardo Oliver Vega
Asociado : 11 468
Fecha viaje : Julio 2003
CLUB REGATAS LIMA

 

 

Posted by Gran Saposoa at 16:19:05 | Permanent Link | Comments (0) |

Gran Saposoa. Expedicion El Dorado 1999-2001

Confirman presencia inca en Chachapoyas

 

Confirmado: las huestes del Imperio del Sol conquistaron los bosques que el Antisuyo tenía en San Martín. Además, doblegaron a los robustos guerreros chachapoyanos y establecieron en sus frondosas ciudadelas sus propios usos y costumbres.

Un vasto y enmarañado territorio de 40 kilómetros cuadrados, apenas explorados en mayo pasado, guardaba las pruebas irrefutables de la sujeción de la cultura Chachapoyas a los designios y decretos dictados desde el llamado Ombligo del Mundo.

 

Así lo certificó en exclusiva para El Peruano el explorador estadounidense Gene Savoy, quien en la tercera expedición a la zona que el bautizó en 1996 como el Gran Saposoa realizada del 21 de julio al 19 de agosto de este año, descubrió no sólo huacos y restos líticos, sino toda una metrópoli camuflada por la maleza.

 

Valioso descubrimiento. Este complejo prehispánico está compuesto por más de 500 unidades arquitectónicas y un centenar de terrazas agrícolas que los chachapoyas construyeron en las laderas de los cerros, como una forma de resguardar la zona urbana de los continuos deslizamientos.

 

De acuerdo con Anselmo Lozano, arqueólogo del Instituto Nacional de Cultura (INC), encargado de monitorear las investigaciones durante la travesía, los resultados obtenidos por la Gran Saposoa Expedition: El Dorado III, marcan un hito en los conocimientos acerca de la cultura desarrollada en la cordillera nororiental.

Los hallazgos arqueológicos son hasta el momento el mayor aporte realizado para entender a cabalidad la cultura Chachapoya y resolver el enigma sobre la existencia de esa ciudadela que los cronistas denominaron Cajamarquilla, detalla Lozano.

 

La misión científica, integrada por cien profesionales de diversas especialidades, confirmó lo que hasta junio de 2000 era una mera sospecha. Es decir, la existencia de la mítica ciudad de Cajamarquilla, una de las siete metrópolis de oro que formaron el catastro urbano chachapoyano.

 

Signos incaicos. Los diseños en las puertas y paredes de este megacomplejo comprueban la sumisión de ese pueblo al poderoso Estado incaico; un proceso que se habría realizado en la expansión territorial del Tahuantinsuyo que impulsó Túpac Yupanqui, de 1479 a 1495.

 

Logramos determinar, basándonos en los monumentos y piezas de cerámica, que no sólo se operaron cambios de orden estructural o administrativos durante la dominación, sino que también esto se evidenció en los estilos arquitectónicos, agrega por vía telefónica, desde Estados Unidos, el propio Gene Savoy.

 

Estas figuras e iconografías demuestran la presencia incuestionable del estilo Tahuantinsuyo en la zona, lo cual, además, deja entrever el grado de presencia alcanzado por el incario.

Sabíamos por los cronistas de época que los incaicos controlaron una porción selvática, pero no existían pruebas del dominio serrano en los flancos orientales, aclara, a su vez, Lozano.

 

Una enorme ciudadela de más de 40 kilómetros de extensión fue descubierta hace poco más de un año por la expedición científica del estadounidense Gene Savoy. Sin embargo, sólo hace un par de meses accedieron a la mismísima zona para confirmar una presunción: si los incas estuvieron en Chachapoyas, y la ciudadela encontrada según la toponimia, las cartas de cronistas y la arquitectura hallada sería la enigmática Cajamarquilla.

 

La misión científica (...) confirmó lo que hasta junio de 2000 era una mera sospecha. Es decir, la existencia de la mítica ciudad de Cajamarquilla.

 

Logros de la misión. Gracias a esta última exploración, Gene Savoy, fundador del Andean Explorers Foundation & Ocean, identificó hasta tres tipos de construcciones propias de los hijos del Sol: edificios circulares destinados a la vivienda, arquitectura administrativa y módulos ceremoniales.

 

Con estos hallazgos queda despejada cualquier duda sobre la interrelación espacial y el control político, militar, comercial y administrativo ejercido por los incas.

Además de las señas de los edificios, los especialistas identificaron, a partir de piezas halladas en los mausoleos del área conocida como cerro Las Cruces, tres estilos alfareros disonantes: el primero corresponde a una manufactura local, el otro presenta características selváticas próximas a la zona; y, finalmente, las últimas vasijas son típicas del Tahuantinsuyo. A estas pruebas se añaden morteros con iconografías en relieve y herramientas de uso diario.

 

La función principal de esta ciudadela era controlar toda la zona de bosques nubosos que contaba con un gran radio de influencia y que, incluso, llegaba hasta el Huallaga y a los predios del Gran Pajatén.

 

Tareas. Según Savoy, ahora que se conoce la magnitud del descubrimiento le corresponde al Estado preservar y defender la zona del saqueo y pillaje arqueológicos que ponen en riesgo los estudios y el patrimonio cultural y etnográfico.

Aunque fue víctima de constantes saqueos, es posible aún preservar y salvar de los huaqueros los imponentes mausoleos y algunas piezas de enorme valor histórico, advierte Savoy.

 

Este complejo monumental podría en un mediano plazo, a juicio de los especialistas como el arqueólogo Alberto Bueno, convertirse en un polo turístico trascendental que resguarde nuestro patrimonio y eleve la calidad de vida de la población con los ingresos del turismo.

 

El miembro del INC afirma que el Estado debería seguir dos lineamientos claros: invertir en proyectos de investigación y concientizar a la población acerca de la importancia de conservar nuestros monumentos.

Para alcanzar ese objetivo, el INC-San Martín elabora actualmente un informe técnico sobre la importancia y frutos de la investigación que elevará a sus pares de Lima, para que se tomen las medidas pertinentes.

 

El INC debiera establecer sedes administrativas de control. Por lo pronto tenemos el compromiso de la Municipalidad de Saposoa de pagar los sueldos de las personas encargadas de la vigilancia, sentencia Lozano.

 

Esta zona debería integrarse después en el circuito turístico del Gran Pajatén, lugar vinculado estrechamente a la Cajamarquilla de Savoy, pues ambas formaron parte de una misma nación.

 

Gracias a estas develaciones, sostienen algunos arqueólogos nacionales, podremos acercarnos a fuentes de primera mano para entender la existencia y desarrollo de la nación Chachapoya, y cómo ésta sustentó su desarrollo en la construcción de grandes centros urbanos enlazados entre sí, al mismo tiempo que se unía con la gran cultura del Vilcanota.

Posted by Gran Saposoa at 16:14:53 | Permanent Link | Comments (0) |